Registradores y Automatización

Lunes, 15 Septiembre   

Aunque anteriormente se sugirió que es preferible evitar en la medida de lo posible instrumentos con partes móviles, estos tienen la ventaja de que si se produce un desperfecto se puede identificar y modificarlo o repararlo. Esto puede no ser factible con los registradores automáticos.

En un importante estudio hidrológico realizado en Filipinas, las estaciones de aforo estaban alejadas del río y eran de difícil acceso en la época de las lluvias, por lo que se las había dotado de registradores automáticos que recogían un registro mensual de las precipitaciones y del nivel del río en la memoria de un ordenador que se cambiaba cada mes. Funcionó de manera satisfactoria durante los ensayos, pero después del primer mes de la estación de las lluvias, la mayoría de las grabaciones no existían. Aparentemente la “protección contra las condiciones tropicales” del ordenador no pudo resistir los cambios de temperatura, presión y humedad; entró humedad que estropeó las grabaciones. La solución del problema resultó cara sobre todo porque la principal pérdida consistió en tener que esperar otro año para obtener los datos de acumulación de la corriente del río al comienzo de la estación de las lluvias.

El otro ejemplo se toma de Sri Lanka, también en una red hidrológica, pero cuyas condiciones eran muy distintas. La cuenca disponía de una buena red de carreteras y las quince estaciones eran visitadas a diario para verificar el funcionamiento de los registradores de relojería del nivel del agua. El mercado de trabajo en esa época estaba saturado de oficinistas calificados, por lo que el análisis y la interpretación del gran número de hidrogramas obtenidos se realizaba con rapidez y a bajo costo utilizando simplemente pequeñas calculadoras manuales. Terrenos


Tags: ,